jueves, 25 de mayo de 2017

POR SIERRA DE SAN BARTOLOMÉ

Sábado 27 Mayo 2017
Ruta circular
Grado de dificultad: Moderada.
Distancia total recorrida: 13 kms.
Duración de la ruta: 6 horas con paradas por las preciosas vistas.
Esta ruta comienza en la Aldea de Betis y transcurre por la zona de escalada Tajo del Búho hasta llegar a la zona alta, dónde tendremos unas panorámicas espectaculares de la Ensenada de Bolonia, Cabo de Gracia y Sierra de la Plata de un lado y Punta Paloma, Valdevaqueros y Tarifa, Sierra de Enmedio y Sierra de Fates del otro, los días con buena visibilidad también veremos África.
 
 

Esta sierra se corona con un vértice geodésico a 443 metros de altura, volviendo al punto de inicio a través de un pinar y el diseminado de Betijuelo.
Durante la ruta encontraremos un sinfín de abrigos algunos con posibles pinturas rupestres. Antes de iniciar la bajada hacia Betijuelo nos apartamos de la ruta para visitar un bunker que corona uno de los cerros y desde dónde se domina toda la zona de Valdevaqueros y Punta Paloma.

 
En lo más alejado a la derecha se encuentran los acantilados de Barbate en el vecino Parque Natural La Breña y Marismas del Barbate, y según nos aproximamos, el Cabo de Gracia con el faro de Camarinal y la ensenada de Bolonia. Al frente se observa el pinar y las aguas del Estrecho y a nuestra derecha, las blancas arenas de las playas de Valdevaquero y Los Lances, la Isla de Tarifa y el continente africano. Durante el recorrido antes de llegar a la playa de Punta Paloma nos cruzaremos con varios miradores naturales con unas impresionantes vistas.
Ruta con impresionantes vistas, a un lado la playa de Bolonia, con su duna, y el faro de Caraminal. Al otro la playa de Valdevaqueros, los Lances, Tarifa, la Isla de las Palomas y Marruecos al fondo. Todo ello rodeados de buitres y otras aves.
 
Será importante el  último tramo por playa, esté la marea baja para poder pasar.
Es posible hacer este recorrido paralelo a la playa en caso de marea alta.

sábado, 20 de mayo de 2017

UTSM (Ultra-Trail da Serra de São Mamede)



 UTSM (Ultra-Trail da Serra de São Mamede) El UTSM (Ultra-Trail de la Serra de Sao Mamede) tuvo un recorrido de unos 100 km (3800m D +), con comienzo a las 00.00 horas el 20 de mayo de 2017. 

Todos los atletas que se clasifiquen en el Ultra-Trail de la Sierra de São Mamede reciben 4 puntos para el registro en la edición de 2018 del UTMB. A prova terá partida e chegada em Portalegre. La prueba tendrá salida y llegada en Portalegre. 
 




 


Nuestro compañero Javier estuvo en la Ultra consiguiendo un nuevo carrerón quedando primero en su categoría y quinto en la general.

(Crónica de Javier)
Ya en casa, un poco cansado del viaje, pero toca hacer la crónica de la UTSM (Ultra Trail Sao Mamede). La verdad es que desconocía esta ultra hasta hace un par de meses, fue en un entreno con el hermano Álvaro preparando la de Grazalema que conocimos a Antonio Bernal y su familia Trailera y mientras dábamos buena cuenta del bocata en el pico de Las Palomas nos la recomendó y dicho y hecho. Tenía ganas de correr en Portugal, nuestros vecinos, tan cercanos y lejanos y que como he podido comprobar, están viviendo la fiebre del Tráil tanto o más que nosotros (en La Bolsa del corredor había más de 6 ultras en los próximos 3 meses....)
Bueno, centrándome en la prueba, tenía previsto tomármela con calma, se suponía que solo tenía 3500 de positivo en 100 km. De hecho esos eran los datos que aparecían en la web. Con esas dos variables, y la creencia de que era poco técnica y con mucho carril y pista, me planté en la salida, a las 24:00, la hora que en mi humilde opinión mejor se adapta a estos meses de primavera/verano.
Me sorprendió que desde el principio, salvo para salir de Portoalegre, enseguida nos metimos en veredas que pese a lo limitado de la visión del frontal, insinuaban la belleza que después descubrimos al amanecer.
Sospeché que lo de los 3500 + no se ajustaba a la realidad cuando en el km 50 el Garmin ya registraba 3400, y al final salieron 5299. En cuanto a los Km, también había un regalillo de 3 km extra.
Tiene dos cortafuegos impresionantes, (tipo gran capitán de la GVVG) y continuos toboganes. Lo mejoren cuanto al recorrido, que discurre en su mayor parte por veredas limpias para correr rápido.
La organización genial. Resulta increíble que esta Ultra cuando abrió inscripciones solo costaba 30 €. (a mí me costó 60 al hacerlo casi al final del plazo). Por ese precio tienes unos avituallamientos muy completos (en algunos recuerdo que incluso había una plancha cocinando filetes..., sopas como solo los portugueses saben preparar, súper
contundentes, y lo habitual de cualquier Ultra. Entre las tres pruebas (100, 50 y 25 km) apenas superan los 1200 corredores, 500 en la Ultra.

El balizado también me sorprendió en positivo, pues no solo tenían los típicos lazos sino que añadieron pequeñas pegatinas reflejantes y pinturas en el suelo. Todo en su sitio, y era fundamental, pues constantemente el recorrido se salía del "guion" que marcaban otras veredas y caminos para meternos en zonas más técnicas, vadeo de ríos, cruzar praderas, etc.
Bueno, una vez más me voy enrollando y al final esto más que una crónica parecen mis memorias.
Una vez más disfrute de la montaña de la forma que más me gusta, con una distancia que te permite enfrentarte a ella con calma y perspectiva. Hacía tiempo que no afrontaba una ultra sin compañía. Por supuesto eché de menos a mis hermanos, pero no vino mal volver a ser lobo solitario y luchar contra uno mismo.
Intenté ir de menos a más, y no me fue mal. En el avituallamiento del km 62 me dijeron que iba quinto de la general, y eso me empujó a seguir, aprovechando para apretar en las subidas trotando cuando veía que el resto andaba. También fue una motivación extra pasar por la salida de la corta de 25 antes de que salieran (km 75), y recibir el aplauso y los ánimos de los corredores que aguardaban.
El calor iba apretando y acerté en dejar mochila en el km 62, lo que perdí en tiempo, lo gané en cambiarme y soltar frontal, corta vientos, etc.
Como siempre, a medida que se aproxima el final, las fuerzas surgen no ya del músculo sino que la cabeza toma el control y te empuja a seguir. Ya visualizando el estadio de donde habíamos partido, a unos 2 km aproximadamente, se me acercó otro corredor, creí que era de la Ultra (no me fijé en el dorsal), y apreté aún más. Conseguí entrar por delante, y después al ver la clasificación comprobé que era de la 50 km, (lo que explicaba lo fuerte que venía.....)
Entré por tanto quinto de la general y primero de categoría.
Desde que me dijeron la posición el objetivo era intentar regalarle a mi familia un pódium, pues esta vez habíamos viajado los cuatro y me estaban esperando en meta. Esa era mi ilusión, y estoy muy satisfecho de haberlo conseguido.
Lo dicho, una Ultra muy recomendable, para tenerla en cuenta.
Gracias Antonio Bernal González por la recomendación, a mis hermanos de la montaña por estar ahí, a los compañeros/as de mi club Tráil Camaleón, y sobre todo y una vez más, a mi familia por estar siempre a mi lado.
Salud y montaña.







CRESTERÍA SIERRA DEL PINAR


Picos San Cristóbal y Torreón por la Crestería de la Sierra del Pinar
Partiendo desde el clásico Sendero del Pinsapar, la ruta consiste en ascender al Pico San Cristóbal (1.554 m.), y recorrer la cresta que discurre hacia el Pico Torreón (1.648 m.). El descenso se realiza por el clásico Sendero del Torreón.

Comenzando en el aparcamiento de Las Canteras, ascendemos por un pinar resinero hacia el Puerto de las Cumbres. Continuamos rumbo oeste por el Sendero del Pinsapar hacia el desafiante San Cristóbal, dejando atrás las Lomas de la Sierra de las Cumbres. Abajo se encuentran la Cárcava de los Azores y los Llanos del Rabel. Enfrente el Pico Cornicabra en la Sierra de Zafalgar. Llega un punto en que tenemos dos opciones: abandonar el sendero y comenzar el ascenso al San Cristóbal, faldeando campo a través hasta enlazar con una vereda que lleva a un nevero; o bien seguir un poco más adelante por el sendero, hasta encontrarnos con un canchal, para subir al mismo nevero. Escogemos la primera opción, por ser más llevadera que la pedrera, y así evitar la dura inclinación de la canal. Llegamos a un pozo de nieve situado en el collado, y nos acercamos a un espolón para disfrutar de las estupendas panorámicas. Al sur se encuentra la mole caliza del Simancón en la vecina Sierra del Endrinal. Tras ella se atisba la Sierra del Caíllo. Al suroeste se sitúa la falla del Salto del Cabrero, y a sus pies el Valle del Boyar. Al sureste Grazalema y su Embalse del Fresnillo. El picacho que tenemos justo al lado es el Monete (1.444 m.), también llamado Falso San Cristóbal, por confundirse con éste, según la perspectiva que se tiene desde el Puerto del Boyar.

Iniciamos el ascenso al San Cristóbal. Las panorámicas desde la puntiaguda cima, alcanzan desde Sierra Nevada hasta Gibraltar y el norte de África; desde el Macizo de Líbar hasta la campiña sevillana. En la vertiente norte apreciamos el majestuoso bosque de pinsapos, descendiendo por los taludes que conforman las llamadas Caídas del Pinar. Se divisan varios embalses, destacando el color turquesa del Embalse de Zahara.



A partir de aquí comenzamos la crestería propiamente dicha, accediendo por un paso entre los cortados, llamado la Ventana. Aquí comienza la dificultad de la ruta, ya que deberemos emplear las manos en numerosas ocasiones, en las trepadas por la agreste piedra caliza, donde cada uno camina por donde puede y quiere. Ésta será la tónica general durante toda la cresta hasta coronar el Torreón, si bien no existen pasos aéreos o expuestos que supongan mayor peligro. La orientación es sencilla, ya que una difusa traza de huellas, nos marca el mejor camino a seguir, unas veces en la parte de solana, y otras en la parte de umbría, pero siempre alineados con la arista.





Será inevitable volver la mirada a cada instante, no sabiendo concretar cual panorámica será la mejor, pues son magníficas en todas las direcciones.Llega un punto en el que viejos pinsapos alcanzan la cresta, pero no se atreven a colonizar la solana de la vertiente sur, ya que esta especie de abeto prefiere el ambiente sombrío de la cara norte. El tramo final de ascenso al Torreón, quizás sea el más complicado y difuso. Se puede optar por descender un poco, hasta enlazar con la vereda clásica y retomar el encumbramiento final. O se puede optar por hollar directamente el collado, y subir a jierro trepando por un caos de afilados bloques calcáreos. 








Y casi sin darnos cuenta, alcanzamos el punto donde antaño se encontraba el vértice geodésico. Desde la cima del omnipresente Torreón, nos deleitamos con las excepcionales panorámicas de 360º. Ya solo nos queda un vertiginoso descenso en zigzag por el sendero oficial, de unos 3 km. y 780 m. de desnivel negativo, hacia el parking del Torreón, punto final de esta ruta. En esta vertiente sur, el pinsapar cambia a un encinar de bajo porte.

El desnivel positivo es de 810 m., y el desnivel negativo es de 990 m. El itinerario transcurre según el tipo de terreno: un 40% por sendero pedregoso, y un 60% campo a través, roquedal y lapiaz.